sábado, 1 de noviembre de 2014

CAUSAS

La poliomielitis es una enfermedad causada por la infección con el poliovirus. El virus se propaga por:
•          Contacto directo de persona a persona.
•          Contacto con moco o flema infectados de la nariz o de la boca.
•          Contacto con heces infectadas.

El virus entra a través de la boca y la nariz, se multiplica en la garganta y en el tubo digestivo para luego ser absorbido y diseminarse a través de la sangre y el sistema linfático. El tiempo que pasa desde el momento de resultar infectado con el virus hasta la aparición de los síntomas de la enfermedad (incubación) oscila entre 5 y 35 días (un promedio de 7 a 14 días). La mayoría de las personas no presenta síntomas.
Una vez dentro del torrente sanguíneo el virus comienza a multiplicarse dentro de células a las que infecta. Lo más habitual es que esto suceda en el entorno del tubo digestivo, pero es normal que pase a otros lugares del cuerpo humano a través de las arterias y venas. Así, el poliovirus es capaz de llegar al sistema nervioso en algunos casos y allí provoca una infección más o menos grave, según el caso. La parte del sistema nervioso que se ve afectada con más frecuencia son las meninges, las cubiertas del cerebro, provocando así una meningitis.

Sólo en unos pocos casos de meningitis se produce daño colateral del sistema nervioso central. Si esto ocurre, las neuronas motoras, responsables de la movilidad de los músculos de nuestro esqueleto, se inutilizan de forma permanente. Así, los músculos afectados se quedan paralizados, flácidos, y al poco tiempo se atrofian volviéndose pequeños y fibrosos.

A los pocos días de la infección el virus deja de multiplicarse en nuestro organismo y más tarde se eliminará completamente, tanto si ha producido daño cerebral como si no. Siempre que el virus esté dentro del cuerpo, el niño infectado será una fuente de contagio de poliomielitis para el resto de personas cercanas a él.



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