Polio subclínica o
abortada: entre 7 y 14 días después de haber entrado en contacto con el
poliovirus, el niño infectado puede sufrir un cuadro clínico inespecífico más o
menos intenso que dura de tres días a una semana. Los síntomas más frecuentes
son malestar general, cansancio,fiebre y dolor de garganta, como cualquier otro
cuadro vírico (gripe, citomegalovirus, etcétera). También pueden aparecer
vómitos o diarrea, que recuerdan a una gastroenteritis.
Polio no
paralítica o preparalítica: en el 5% de los niños infectados por poliovirus la
infección avanza hasta el sistema central. Todos presentan días antes un cuadro
de polio subclínica. La afectación del sistema nervioso se manifiesta en dos
períodos: un primer momento donde hay picos febriles de hasta 39ºC y dolor de
cabeza intenso; un segundo momento en el que aparece rigidez de nuca notable y
afectación del sistema nervioso autónomo (taquicardia, sudor frío, diarreas,
etcétera).
Polio paralítica:
desgraciadamente en un niño de cada 200 infectados el virus de la polio infecta
el sistema nervioso central y lo daña de forma permanente. Este daño se
localiza concretamente en las neuronas motoras responsables de inervar los
músculos de nuestro esqueleto. Las neuronas que se afectan con más frecuencia
son aquellas responsables del movimiento de las piernas. Cuando se dañan estas
neuronas, el músculo se atrofia y queda inservible. Con el tiempo la pierna del
niño se deforma, deja de crecer, y caminar se vuelve muy difícil.
Polio
asintomática: en muchos casos la infección por el virus de la polio no provoca
síntomas en los niños que se han infectado. O puede ser que los provoque pero
sean tan leves que la persona que los sienta no les dé ninguna importancia y no
acuda al médico. El 90% de los infectados por poliovirus estarían en esta
situación o tendrían una polio subclínica.



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